sábado 30 de julio de 2011

El mantra del engaño

Publicado por Carlos Gamboa Gil de Sola



Continuamente, en nuestro caminar cotidiano que es la vida, entablamos conversación con toda clase de individuos, ya sean nuestros amigos de toda la vida o aquella señora de la parada del autobús que espera a que la mires para empezar a soltar el rollo. La mayor parte de lo que se habla, o al menos con extraños, es trivial y en la mayoría de ocasiones no suele pasar de esto. Si esa relación se prolonga, nos vamos poco a poco haciendo una idea de esa persona, y dado que en la falta de confianza siempre hay algo de cordialidad, vemos a ese sujeto con más o menos buenos ojos.

Pero siempre hay un día que esa imagen cambia. Después de las sesiones de calentamiento, tal día se trata un tema candente para alguno de los habladores, que no necesariamente tiene que ser religión o política, pero basta con que se base en sucesos no demostrables. Como una batalla, el encuentro dialéctico pasa por varias fases de dominio y retirada; pero cuando parece que uno lleva las de ganar, el contrincante despliega su bandera blanca y suelta:

"¿Es que te crees en posesión de la verdad? ¡La verdad no existe! ¡Tu tienes tu verdad y yo la mía!"

¡Hala, ahí lo llevas! Despues de provocar renovados estertores en sus tumbas a tantos pensadores que nos han subido a sus hombros, te mira desafiante para ver si tienes algo mejor. Imposible, claro, razonar con semejante sujeto y su atrevimiento. Si partimos de la base de que no existe una verdad común para todos, ¿qué esperanzas tenía de que yo cambiase de idea? En las calles se dice de continuo, en películas y libros se refleja y nuestros políticos lo proclaman a voces, aunque a veces de manera tácita. Lo triste de este asunto es que semejante falacia está extendida como un cáncer a lo largo de la sociedad moderna y es el caballo de batalla de aquellos que se precian de ser tolerantes. También es la cáscara donde se disfrazan cientos de arbitrariedades, injusticias y atropellos en esta sociedad tan avanzada y democrática. Ya veis, los peligros de la concordia y el buen rollo.

Para empezar, la verdad no es algo que se pueda poseer, porque no es un atributo humano. No es un rasgo característico de la mente, pero eso no quiere decir que no exista. Se puede observar, se puede conocer, se puede tratar de orientar el pensamiento de una forma coherente con ésta, se puede participar de ella. Cuando una persona tiene razón en algo se debe a que todo su discurso se basa en sucesos u objetos verdaderos, ligados entre sí por una lógica compacta y fácil de seguir, por lo general. La gente que piensa que la verdad se puede conocer, y que existe en muchos ámbitos del conocimiento tiende a simplificar sus ideas y crecer. A esta clase de personas le resulta más sencillo cribar información, y puede englobar la mayor parte del orden de las cosas en cuatro o cinco principios fundamentales, matizando según cada caso.

En cambio, la persona que piensa que la verdad va en cada uno suele llevar un pensamiento cargado de cláusulas e información difusa, centrados (que no relacionados) con un axioma básico. Su lógica tiende a basarse en juegos de palabras y silogismos baratos, y cuando se ve sin recursos suele tirar por las emociones y lo personal. Decir que la verdad no existe porque cada uno tiene su noción de lo que es verdad o cierto es apostar demasiado por unas mentes que no tienen ánimo de esforzarse, y tampoco tienen la misma capacidad. Me gustaría ver a Gasol diciéndome: "Carlos, la NBA no existe, cada uno tiene su NBA" ¿A alguien se le ocurre de verdad? No creo...

Quien piense que la verdad es cuestión de gustos, ¿por qué hay algunas personas a las que llamamos "locos"? ¿Por qué nos permitimos el lujo de corregir a alguien cuando vemos que hace algo mal, si hace cosas según "su verdad"? ¿Por qué hay gente en la cárcel? En este último caso, la sociedad en la que vivimos es caprichosa e injusta, porque a conductas igualmente válidas (supuestamente) unas son condenadas y otras no. Si nos permitimos el lujo de corregir a alguien, somos unos egoístas al coartar la libertad de ese alguien simplemente porque algo nos moleste.

Vivir en un mundo donde no existe verdad es vivir en un mundo donde el entendimiento, y en consecuencia la tolerancia, son imposibles.

miércoles 20 de julio de 2011

El 15-M y el compromiso con la Sociedad

Publicado por Iván Martínez Barredo

Desde hace semanas algunos de nuestros simpatizantes vienen extrañándose por el hecho de que en El Rugido no se escriban muchos más artículos sobre el movimiento 15-M y por el sorprendente silencio que mantenemos algunos de quienes hemos sido los principales responsables de esta revista -sobre todo en épocas fundacionales-, pues teóricamente El Rugido debería estar encantado con este despertar crítico de determinados sectores de la sociedad. 

Dado que El Rugido -como bien sabéis- no tiene línea editorial de conformidad con lo explicado en el Artículo Fundacional del periódico, estas líneas únicamente representan mi opinión y la de nadie más (como siempre, quedáis invitados a contrastarla con vuestros comentarios). En este artículo enunciaré los que en mi opinión son los puntos fuertes de este movimiento, continuaré señalando los aspectos que para mí son negativos, y concluiré relacionando este movimiento con El Rugido y la capacidad de compromiso de nuestra juventud en general y de algunos casos concretos en particular. 

Con independencia de las múltiples carencias que puedan señalarse, debe valorarse como positivo el hecho de que se estén encendiendo debates en varios puntos del país. Aunque no se hayan formulado por ahora soluciones mágicas que arreglen el mundo, comenzar por ser conscientes de los problemas existentes no está mal. Así pues, debiera ser un primer paso que condujera a otros estadios. 

Los manifestantes han logrado hacer ver a todos los habitantes del país que no es aislada la sensación que todos albergábamos referente a que nuestra democracia no es tal, y que es una situación suficientemente grave y unánime como para despertar el sentir de la calle. Entendámonos bien, cuando afirmo que no vivimos en una auténtica democracia no estoy sosteniendo que el régimen franquista fuera más garantista o la Transición tuviese lugar en vano, ¡claro que no! No estamos viviendo en democracia del mismo modo que nuestros antepasados del siglo XIX no vivieron en democracia durante el conocido como sexenio democrático (1868-1874). En aquella época y ahora hay una evidente corriente que tiende a progresar hacia nuevas cotas de libertad. Generaciones anteriores lograron llevar al país desde la dictadura hasta el régimen de la Constitución del 78 (un cambio muy meritorio) y ahora a nosotros nos toca no conformarnos con la situación actual. 

A continuación me gustaría disertar sobre el origen de este movimiento, que podríamos calificar históricamente como revolución. Y como todas las revoluciones a lo largo de los tiempos, no estallan en tiempos de bonanza sino en cruentas crisis económicas. En esta ocasión, lo que se ha mezclado con una excelente base teórica de reforma institucional (en cuanto a la procedencia de enmiendas a la Ley Electoral, el modelo del sistema, etc...) han sido las acuciantes necesidades de un amplio sector de la población, más preocupado por la pérdida de su empleo y calidad de vida que por el modelo de Estado. Sin ir más lejos, en siglos pasados la burguesía no convenció al pueblo para levantarse contra el Antiguo Régimen hablándoles a los campesinos de Montesquieu, sino hablándoles del hambre. Y aunque el núcleo intelectual pide cambios en el modelo institucional y en la esencia misma del Estado (el mismo papel que en su día ocupó la Ilustración), lo que atrae a la gente es que quieren trabajo y que su poder adquisitivo no se vea mermado por el actual sistema (extremo totalmente lógico). Y todo ello cuajó, y se extendió por internet aprovechando la estructura ya establecida para defender un problema local de la propia red (la Ley Sinde) utilizándola como instrumento para desembocar en algo más amplio. 

Pero no nos engañemos. Si estamos hablando ahora mismo del 15-M, y si se fue multiplicando el número de personas acampadas en la Puerta del Sol, no fue gracias a las redes sociales ni gracias a internet. Creer eso me parecería fantasioso. Si todo el mundo se enteró de que el primer día unas pocas personas se habían juntado en Sol fue porque se colocó sobre ellos la poderosa lupa de los medios de comunicación. 

Los hemos comentado cientos de veces en estas páginas rugidoras. A modo de ejemplo, por muy estupendo que sea un partido que tú fundes para presentarte al Congreso de los Diputados, es imposible que alguien pueda votarte si ni siquiera sabe que existes. No resulta complicado investigar -si uno tiene tiempo para proponérselo- la cantidad de fuerzas políticas existentes sometidas al oscurantismo informativo, argumentado con el círculo vicioso de que no reciben atención mediática porque no tienen representación parlamentaria (que nunca se conseguirá sin una mínima mención en los medios). 

Durante los últimos años, no sólo El Rugido, sino otras muchas plataformas han tratado de hacer calar en la sociedad mensajes críticos con el objetivo de tratar de "cambiar el mundo". Algunas de ellas -a las que también pertenecí activamente como es sabido- contaron incluso con el apoyo de universidades y empresas. Si en esta ocasión los medios han focalizado su atención en este movimiento ciudadano, en mi opinión ha sido sola y exclusivamente porque consideraron que el movimiento podía instrumentalizarse y rentabilizarse electoralmente. Estoy seguro de que recordaréis durante esos días haber leído tanto opiniones de que los hechos podían movilizar al electorado de izquierdas, o incluso que podían desmovilizarlo en beneficio de la derecha (de hecho fue uno de los dilemas que tuvo que analizar Rubalcaba cuando meditaba qué hacer con esa manifestación prohibida por la Junta Electoral Central). El interés informativo, y las interpretaciones sobre los hechos, podían tener una trascendencia electoral semejante a la del 11-M. 

Precisamente, la primera característica que me gustaría afear a parte del movimiento (excluyendo a la sección fundadora) es precisamente el oportunismo. Soy consciente de que me arriesgo a que bastante gente me critique por ello (entre ellos algunos de mis amigos simpatizantes del movimiento) pero no me gusta que estas protestas se hayan escenificado únicamente en crisis económica y a una semana de las elecciones. Y mucho menos me gustó -debo reconocer que me repugnó- saltarse la resolución de la Junta Electoral Central que prohibió la acampada durante la jornada de reflexión. Considero que la labor de denuncia conviene realizarla a diario, y apropiarse de una fecha clave como ésa en un país como éste -que tiene sus antecedentes- me parece muy oportunista e irrespetuoso. La gestión del gobierno de Rubalcaba ese día no merece comentarios. No cabe duda de que desalojar la plaza violentamente al estilo Barcelona habría sido lamentable, pero entiendo que podían tomarse otras medidas pacíficas para cumplir con el mandato de la Junta Electoral Central. 

El otro punto que a mi juicio resulta reprobable es la entronización del Estado y la política como medio para resolver los problemas sociales que aquejan al país. Me explico, hoy en día, en un mundo globalizado, no se puede esperar que el Estado acometa una revolución económica internacional para solucionar los problemas de la gente (mejor no acordarse de la época de autarquía) ya que nos iríamos a la más absoluta pobreza, y ello por no hablar de que son las empresas, y no el Estado, quienes crean empleo. Por tanto, pienso que debería fomentarse el debate y el intercambio de opiniones, y no exigir que los poderes públicos realicen determinadas acciones, lo cual suena un poco a imposición al resto de la sociedad. Precisamente, en mi opinión la clave no está en el Estado –el chivo expiatorio por antonomasia- sino en la propia sociedad. En nosotros. 

El movimiento 15-M debe debatir con el resto de la sociedad, y si el resto de formaciones no se nutren del debate y asumen sus ideas, lo que han de hacer es concurrir a las elecciones de forma legal, porque no puede imponerse a otra mayoría la ejecución de determinado proyecto no asumido por la misma. Esa es mi opinión según la cual que el movimiento se institucionalice es totalmente necesario para llevar a las urnas sus propuestas si es que no son recogidas por los representantes actuales. Y digo más, creo que deberían constituirse como partido cuanto antes, ya que si tardan mucho y siguen desconcentrándose, cualquier interesado medio ajeno a la esencia del 15-M puede tratar de sacar tajada formando su propia organización, siendo imposible averiguar cuál es la auténtica dado que no existen portavoces ni institucionalización alguna. Es cuestión de tiempo. 

Me gustaría hablar, por último, desde mi experiencia en El Rugido y plataformas análogas, sobre el compromiso de un sector de nuestra juventud con la Sociedad. Lamentablemente he constatado que el interés y compromiso de este tipo de personas es máximo al acabar la etapa del bachillerato y entrar en la universidad, pero lamentablemente se va diluyendo conforme la carrera avanza. Y es una pena, porque a medida que completamos nuestra formación es cuando más preparados estamos para promover este tipo de iniciativas. Conciliar todas las prioridades no es sencillo, pero creo que es honorable, encomiable y preciso que intentemos hacerlo. Todos hemos visto cuál es el problema, y ahora toca ser parte de la solución.

viernes 20 de mayo de 2011

¡Sal a la calle!

Publicado por Ana González Fernández de Liencres


Las plazas principales de Barcelona y Madrid, plazas representativas del pueblo, están estos días llenas de reivindicaciones y protestas. Se acercan las elecciones y España vive un momento crítico, desfavorable en todos los sentidos.

En plaza Catalunya he leído protestas de todo tipo, de los sueldos de los banqueros, de las malas condiciones de vida a las que ha pasado a vivir muchísima gente a causa de las consecuencias del paro, al paro mismo, al capitalismo, a los sueldos excesivamente bajos, a las pensiones, a las ayudas (o más bien a la falta de ellas), a la no-intervención de los políticos en estas situaciones…

Se me erizaban los brazos, un escalofrío  recorría mi cuerpo entero, combatiente con el calor de Plaza Catalunya, donde me encontraba yo y todas esas personas, que muchas de ellas habían acampado allí. Por primera vez en mi vida, he visto esa comprensión mutua de la gente, ese apoyo, esa lucha por una misma causa..

En aquella situación en la que me encontraba he recordado una conversación con una señora que he tenido esta misma mañana yendo al colegio.
Madre de unos cuarenta y cinco años, divorciada y con tres hijos, me ha contado que su sueldo, en los veintiséis años que lleva trabajando en la misma empresa, nunca ha subido de los mil euros; eso cuando le han pagado y no le han congelado el sueldo.


A eso, ¿no se le llama ser esclavo?
Sí, esclavos del Estado es lo que somos. Pero es hora de ser luchadores y levantar cabeza, no vivir de rodillas y reclamar nuestra dignidad. 


Esta noche, intentarán desalojar la pacífica manifestación de Plaza Catalunya, como ya han hecho con la Plaza del Sol. Yo y muchas otras personas estaremos allí, sin armadura ni lanza, pero luchando igual por todas esas personas que merecen dignidad, respeto, ser escuchadas y valoradas. Todos esos ciudadanos de clase media-baja que se levantan cada mañana para dar de comer a sus familias, esos ancianos que pasean por los mercados a las últimas horas para conseguir cuatro hojas secas de lechuga, por esos estudiantes que a pesar de su preparación no consiguen trabajo y por todas aquellas personas que viven en la calle y no tienen ni esperanzas.


Ana González Fernández de Liencres
Estudiante
Barcelona

jueves 2 de diciembre de 2010

La mujer más allá del objeto

Publicado por Grecia Montserrat López Salgado y Jazmín Andrea Salvador Ceja.

Puede acceder al artículo íntegro pinchando AQUÍ.
Hemos decidido editarlo en formato PDF para conservar las notas a pie de página.

Felicidades a las autoras por su buen trabajo.

lunes 15 de noviembre de 2010

La pobreza

Publicado por Emilio de la Rosa.


¡Buenas gente!

Ultimamente han llegado hasta mí (y seguramente hasta vosotros), muchas iniciativas para ayudar y colaborar donando unos euros, con paises del tercer mundo, que lo estan pasando verdaderamente putas, pero no ahora, sino desde hace mucho. Yo diría OLÉ, hay que ayudar a los más necesitados, lo vería de puta madre, como lo ve la mayoría. El problema es que ésto no sirve para absolutamente nada, un momento, rectifico, sirve para acallar las conciencias, para sentirnos buenas personas, para sentir que estas ayudando a gente necesitada y poder dormir tranquilo/a por las noches. Y por qué no sirve de nada? Porque este sistema se sostiene gracias a la existencia de pobres, no solo a la existencia, sino a la explotación de éstos. NECESITAMOS, que haya pobres para poder mantener este nivel de vida, en el que el valor de las personas se mide por la capacidad de consumir que tienen.

Es por eso QUE ME REBIENTA (y la razón por la que he hecho el evento), que instituciones que tienen enormes beneficios, me pidan a mi, un mísero estudiante, que colabore para acabar con la pobreza en el mundo, cuando son ellos quienes no desean que deje de haber pobres, ya que sino este sistema no se podría mantener, se hundiría. Se perderían sus enooooormes beneficios.

La verdad es que me ha impresionado, la capacidad para manipular las masas que tienen éstas iniciativas.

Para que no existan pobres, no podrá existir un sistema que se sustente de ellos. El sistema capitalista y consumista que hoy en dia se ha extendido por todo el mundo es LA RAIZ DEL PROBLEMA de la existencia de pobres. Si de verdad la gente quire acabar con la pobreza, habrá que empezar por cambiar el sistema existente. Lo demás, es PAN PARA HOY, Y HAMBRE PARA MAÑANA.

Ya conoceis el problema, ahora sabreis que donando unos cuantos de euros (aunque fuesen cientos) no se acabará con la pobreza.

Quizás la gran pregunta sería... ¿de verdad queremos erradicar la pobreza del mundo? o ¿preferimos seguir manteniendo este sistema y vivir "en el estado del bienestar" a costa de los pobres?. Dadle al coco.

Un Saludo y espero que os sirva de algo.

P.D: Que quede claro, que no veo mal que se le ayude a estas personas directa o inderectamente, faltaría más, lo que CONDENO es que se difame y se promulgue estos actos para acabar con la pobreza, cuando eso, como he dicho antes, ES IMPOSIBLE ACTUALMENTE.